Necesitamos el cobre para muchos usos, sobre todo los relacionados con la conducción eléctrica. En nuestras casas los hilos eléctricos son de cobre, porque si fueran de acero las pérdidas por resistencia en nuestros cables serían más significativas, a no ser que aumentásemos mucho el voltaje doméstico. El cobre es bastante escaso hoy en día.
Pero hay otro problema más grave aún. Usamos el cobre para una tarea fundamental que compromete nuestro futuro. Las bobinas que dan vueltas en nuestros generadores eléctricos están hechas de cobre, de grandes cantidades de cobre. No podemos usar otro material industrial, porque si no el rendimiento caería drásticamente. Si el declive propio del cobre, agravado porque la escasez de energía no permitirá explotar la mayoría de los yacimientos actuales, nos va a reducir más que considerablemente la producción de cobre en muy pocos años ¿cómo vamos a construir aerogeneradores que nos van a permitir multiplicar varias veces nuestra capacidad de producir energía eólica hoy en día?. Y es que, suponiendo que quisiéramos y aceptásemos hacer una revolución energética y llenar cada rincón aprovechable del planeta con molinos de viento y todo funcionase a la perfección para poder suplir nuestras necesidades energéticas actuales, resulta que necesitaríamos la producción íntegra de cobre de 20 años. Lo cual está fuera del alcance de la sociedad industrial.
Resulta increíble que se pueda hacer un sustitución de nuestras fuentes de energía actuales por no renovables, no sólo porque la escala de despliegue sea colosal y posiblemente no alcanzable, sino porque no tendremos materiales para desplegarlas aunque quisiéramos.
ALTERNATIVA AL COBRE.
Actualmente existe una alternativa a este material conductor y son los
Nanotubos de carbono que pueden transmitir la misma corriente que cualquier cable realizado en cobre, con un peso menor y con una disminución de la pérdida de energía. Son estructuras tubulares, son muy resistentes a nivel mecánico y sus propiedades conductivas superan las del cobre. Aunque surge un problema y es que las estructuras grandes no igualan las propiedades que tienen los tubos cuando se sitúan uno al lado del otro.
Además, estos cables también son capaces de transportar más electricidad a larga distancia sin pérdida de energía, lo que actualmente supone un problema para el sistema eléctrico con las instalaciones convencionales.
Están confeccionados a partir de carbono y no de metal, son unos cables ligeros, resistentes, flexibles y con una mayor capacidad sobre la conducción de la energía a larga distancia sin pérdida de la misma. Sin embargo, de momento no se conocen las posibilidades de reciclaje de este tipo de cables.
María José Serna Sigüenza

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